Moral y convención

¿Moral y convención?

Tipo Coloquio:Coloquios Paseos por la Complejidad
Expositor/a:Mauricio Suárez Crothers
Fecha:Miércoles 7 de Mayo – 19:15hrs
Coloquio N°:Quincuagésimo segundo Paseo por la Complejidad

Es importante distinguir normas morales de convenciones. Si las normas morales fueran convenciones no sería lógico hablar de autonomía moral y dejaría de ser contradictorio hablar de “moral inmoral” cuando la convención pasa de moda. La equiparación de moral y moda tiene nefastas consecuencias en la filosofía moral y en las ciencias sociales. Ejemplo de lo primero es la filosofía moral de Friedrich Nietzsche, que consecuentemente llega a la conclusión de que “autónomo” y “ético” se excluyen (Genealogía de la moral, II, 2). “Autónomo” designa aquí a un solitario que no considera posible justificar normas morales y cree que la conciencia moral es simplemente la costumbre de obedecer normas sociales tradicionales que contrarían fuertes intereses personales. En tal escenario, se plantea el siguiente dilema: seguir el propio juicio (a sí mismo) e ir más allá del bien y del mal (trascender la convención), o humillar el intelecto y someterse a la presión social irracional. No hay tercera vía: u oveja o ave de rapiña. Quien quiera autonomía debe transformarse en un salvaje para poder sobrevivir sin amargura a la intemperie. La sociología de Peter Berger y la arqueología de Foucault son excelentes ilustraciones de los efectos de esta dicotomía en las ciencias sociales. La sociedad se convierte en una jaula de hierro y el razonamiento moral en carcelero. Los barrotes de la jaula son las convenciones; no hay autonomía en la jaula.

La ponencia desarrolla estas críticas y muestra una vía para conciliar moral y autonomía sin el presupuesto fuerte de un deber absoluto, que Nietzsche criticó con razón. Las premisas del argumento son dos. La primera es genética: la identificación de moral y convención se produce al asimilar la justificación de normas morales a la justificación de oraciones asertóricas (como en Kant y Habermas), negando al mismo tiempo que sea posible justificar epistémicamente las normas sociales que limitan el arbitrio al punto de generar serias demandas de explicación (lo que no sucede con las demás normas sociales). La segunda es prospectiva: si se libera el concepto de moral de señores de una serie de restos conceptuales heterónomos, se obtiene un concepto igualitario y universal de moral compatible con el concepto de ciudadanía en un Estado constitucional democrático sin fronteras nacionales. La conclusión de ambas tesis es que hay una vía disponible, aunque no asegurada, para salir de la jaula de hierro sin convertirse en ave de rapiña.

 

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